Un joven Juez destinado en un olvidado pueblo del sur -y arto de su monótona vida-, descubrirá, al acudir al levantamiento rutinario de un presunto suicidio, un diario que el fallecido escribía cuando murió. Al tomarlo como presunta prueba, olvidará depositarlo en el juzgado, y así comenzará su lectura. El diario, una divertida mezcla de relato de viajes, experiencia intimas amorosas y novela de costumbres a medio escribir, hará que el protagonista reconsidere su vida, y la haga tomar unas decisiones que jamás pensó, sobre todo descubrir en él un secreto que le atañe directamente.
Escrita como un juego de cajas chinas o muñecas rusas, la acción trascurre en tres niveles –y épocas diferentes- que se solapan e interactúan entre ellos hasta encajar el final.
Divertida y ocurrente –sin duda alguna culta- resulta agradable y de fácil lectura